Eliud Kipchoge rompe la barrera y termina un maratón en dos horas

* El keniano logró acabar el maratón de Viena en 1:59:40, una marca histórica

maraton

Eliud Kipchoge hizo historia enel atletismo a sus 34 años. El keniano es el primer ser humano en completar 42 kilómetros y 195 metros en menos de dos horas con sus piernas y su corazón. El éxito del reto Ineos 1:59 se traduce en una cifra: 1:59:40 y en un millón de euros de premio. La marca no será homologada como récord mundial de maratón, que se mantendrá en las 2h01:39 en los que Kipchoge corrió en Berlín en septiembre de 2018.

Tampoco lo fue la marca del Breaking2, el primer intento para bajar de las 2h que se celebró en mayo de 2017 en Monza (Italia), la ocasión en la que Kipchoge, quedándose a tan solo 25 segundos de la frontera, demostró que era posible. En aquella ocasión le faltó, por ejemplo, el aliento de las miles de personas que gritaron tras las vallas en el parque del Prater de Viena. Las razones para que no se reconozca como récord son muchas, hasta siete. Entre ellas destacan el uso de 41 liebres coordinadas para entrar y salir, un coche que marque el ritmo o la ausencia del control antidopaje.

  • 5km – 14:14
  • 10km – 28:28 (+14:14)
  • 15km – 42:34 (+14:14)
  • 20km – 56:59 (+14:14)
  • 25km – 01:11:03 (+14:04)
  • 30km – 01:25:30 (+14:14)

Pero más allá de tecnicismos, lo cierto es que Kipchoge ha completado con éxito en Viena un desafío mayúsculo: correr a un ritmo de 17,08s los 100m lisos casi 422 veces sin parar, o en 1:08 minutos los 400m durante 105 repeticiones sin descanso. Son más de 28 carreras de 1.500m seguidas a 4:16 minutos o 8,4 repeticiones de carreras de 5km en 14:13 minutos. Por no marear con más cifras: dar un paso tras otro a 21km/h a un ritmo de 2:51 minutos cada kilómetro.

Kipchoge cruzó una frontera soñada para el ser humano con la intención de hacer historia e inspirar a toda una generación, repitiendo una vez tras otra que no hay límites y todo puede lograrse con el esfuerzo, el entrenamiento y el poder de la mente. Ese ha sido su mantra desde que en abril se anunciase su intención de afrontar de nuevo el reto de los 120 minutos. La idea partió bastante antes, en la gala de la IAAF de diciembre, cuando el atleta explicó a su entrenador Patrick Sang y a su manager Jos Hermens que quería volver a intentarlo antes de los Juegos Olímpicos de Tokio.

El reto une lo deportivo con lo científico y lo comercial. Ingenieros, biomecánicos, físicos y analistas de datos llevan años trabajando para buscar la frontera de las dos horas. Todo se ha medido al milímetro: la fecha, la hora, el lugar, las condiciones meteorológicas, la llanura y dimensiones del circuito y la naturaleza que la rodea o la colocación de las liebres. Kipchoge ha elegido Viena por su clima ideal en esta época.

Hasta un día antes no se decidió la hora de la prueba, para crear unas condiciones de 7 y 11 grados. Para no perder velocidad se ha movido en una gran recta de 0.06% de pendiente y 4,3km a ida y vuelta en el parque del Prater de Viena, volviendo sobre sus pasos en grandes rotondas marcadas con una línea por el centro que señalaba el trazado para no perder un solo segundo.

Eliud Kipchoge se ha valido de 41 de los mejores atletas del mundo en distancias desde los 1.500m al maratón para marcarle el ritmo y llevarle protegido hasta la meta. Cinco iban por delante en forma de pirámide, y otros dos le protegían por detrás. La intención era no solo proporcionarle las mejores condiciones, sino proyectar el evento a todo el mundo implicando a liebres de todos los continentes, de África a Estados Unidos.

Con información de RunnersWorld